9.3 Cartas de Roberto Sherley, cometa y raro animal

(otoño – invierno de 1618)


Aguardó en vano el Enbaxador en Spahan orden del rey de Persia para boluerse á Ormuz, sigun se le auia prometido en Casbin, por alcanzar las naos en Goa, de aquel año, y poder enbarcarse á España, pero aunque luego le despachó un correo adonde se auia ido desde Ardeuil, no tuuo otra rrespuesta mas de que él auia de venir muy presto á Spahan y que de allí le despacharía.
Entendióse luego querer detener al Enbaxador hasta saber cómo se rrecibia don Roberto en la corte de España, cosa que sienpre auia tenido el Enbaxador que auia de suceder ansi, confirmándose esto dentro de muy pocos días, viniendo un armenio con un pliego de cartas al mesmo Enbaxador, dízíendole auerselas dado un árabe que auia dexado muy enfermo, camino de Bagadad, y que por venir el sobre escrito en letra de francos no sabia á quien lo auia de dar; que mandase verlo y lo diese á quien venia dirigido. Preguntóle con mucho cuydado el Enbaxador al armenio sí sabía de donde venia aquel árabe, y que por qué quando recibió las cartas no supo del á quien las auia de dar; respondió que por estar muy malo no le auia dicho mas sino que las lleuase á Spahan.
Y porque el pliego venia muy bien cerrado y sobre escrito de muy buena letra española y dirigido á fray Juan Thadeo, prior del Carmen, de quien ya se a hecho mencion, tuuo por cierto el Enbaxador ser de don Roberto, mayormente auiendo hallado dos cartas en él después de abierto, escritas en lengua persiana. Supo luego del armenio su nonbre, y de como era vezino de la nueva Julfa, alli en Spahan, enbiando con él, después de auerle despedido, uno de los interpretes para saber y conocer su casa y si era el mesmo que dezia.
Lo qual sabido ser ansí, y auiendo leido las cartas un alfaqui ó mula persiano que de ordinario acudia á su posada, vio que las cartas eran para el rey de Persia la una, y la otra para el dicho Fray Juan, escritas de don Roberto desde Lisboa pocos dias después de auer llegado de la India, diziendo en la del rey como auia sido alli muy mal visto y admitido, y que porque hazia instancia para que le dexasen partir á la corte le suplicaua, si el Enbaxador fuese llegado á Persia, le detuuiese sin consentir partirse hasta que él le boluiese á auisar.
En la carta de fray Juan escreuia casi lo mesmo, y en la una y la otra se firmaua Bezabda, nonbre que el rey de Persia le auia dado, y se rreferia tanbien á otros duplicados que auia despachado por otras vias, sin hazer mencion de la persona á quien se uviese dado ó dirigido aquel pliego, y porque en Casbin auia sabido el Enbaxador por cierto que Fray Juan auia rrecibido alli cartas de España pocos dias antes de partirse el rey á Sultania, tuuo por sin duda auer entonces rrecibidose el mesmo duplicado, que acaso le vino á las manos en Spahan, aunque sin esto sienpre creyó que la ida de don Roberto, tan favorescida y procurada de algunos ministros de la India con tan mal zelo y poco rrespecto de Su Magestad, auia de ser euidente causa de ser el detenido en Persia, de que tanto sentimiento tuvo sienpre.

A ocho ó diez de Nouienbre deste año de 1618 algunos criados del Enbaxador que madrugauan mas que los otros le vinieron á dezir cómo auian visto una muy notable señal en el cielo, tres oras antes de amanecer, dos noches auia, y como luego otro dia otros criados y algunos armenios afirmasen lo mismo, pero variando todos, sin conformarse en la forma y grandeza de aquella señal, el Enbaxador, aunque hazia grandísimo frió, bien arropado se leuantó las dos noches siguientes á un terrado alto adonde le causó grande admiración un tan nuevo y extraordinario cometa. Porque demás de su grandeza, que ocupaua casi la quarta parte del cielo, carescia del todo del fulgor que los demás cometas tienen, siendo el color deste propiamente del humo que haze la buena poluora, ó como de ceniza muy clara. Su figura era como la de un alfange africano muy torcido hazia la punta, y ésta mucho mas ancha que su principio, siendo de aqui muy angosto, de cuyo remate, pareciendo ser aqui el fomento y de donde se deriuaua el mesmo cometa, se vio la primera noche salir de quando en quando algunas pequeñas llamas de luego; desde su principio, que era este, se iua ensanchando cada vez mas hasta quedar, como se a dicho, muy ancho y torcido en la punta, paresciendo tanbien ansi un cogollo de palma esparziendo hazia tras sus hojas; ocupaua por la mayor parte los signos de Virgo, Libra y Scorpion, y á su mano izquierda, al nacimiento estiuo del Sol auia otro cometa pequeño de los comunes, muy enсendido, que después se acabó con el grande algunos días adelante con la cercania del Sol.

Pasóse el inuierno todo en Spahan con los grandes y rrigurosos frios que allí suelen padecerse en el tal tienpo, sin tenerse nueua alguna de la venida del rey y con alguna inquietud, no pudiendo escusarse del todo quistiones y alborotos de gente rruin de la ciudad con la familia del Enbaxador, mayormente con los esclauos y mozos de seruicio de la India, pero sin mas daño de quedar una vez un soldado persiano mal herido, á quien mandó el Enbaxador curar y dar todo lo necesario para su rregalo, y después alguna cantidad de dinero.

Truxeron en aquellos primeros dias á mostrar al Enbaxador un extraño animal, diferente de todos los demás de que hasta alli se uviese tenido en el mundo alguna noticia. Era del tamaño de un perro de agua ó perdiguero, pero todos quatro pies tan cortos que parescia traer la barriga por el suelo, como un lagarto; la cola, gruesa del nacimiento, viniendo después á quedar en punta muy delgada como la del mesmo lagarto, aunque mas corta mucho conforme la proporción de su cuerpo. La cabeza, sigun su grosor y grandeza era pequeña, con el cuello muy corto y de tan suzia y fea catadura que ponia asco en mirarlo. El pelo del cuerpo era mucho mas corto que el de un lobo marino, de manera que parecia no tener alguno, sino como el cuero que pintan á las serpientes, de que este animal tenia mucha semejanza, siendo todo de un color de ceniza mojada, tan abominable y triste como lodo el rresto.
Venia preso por anbos los pies traseros con una rrecia cuerda que traia un honbre del canpo, el qual con anbas manos y haziendo mucha fuerza no pudo detenerlo para que con mucho inpetu se arrojase en una fuente ó estanque pequeño que alli en la posada del Enbaxador auia, de casi un estado de hondo, zabulléndose hasta el suelo sin poderlo sacar hasta le ayudar otro labrador que venia con él. Después de estar fuera se mostraua ferozissimo y brauo queriéndose bolver al agua, no atreuiendose nadie, fuera de los que lo traian, á llegarse á él, abriendo la boca y mostrando grandes y fuertes dientes en ella.
Y preguntando el Enbaxador á los dichos honbres en qué parte le auian hallado, le dixeron que [en] un caño ó conducto subterráneo de los muchos que ay en toda Persia, por donde desde muy lexos suelen deriuar y traer el agua para rregar las huertas y tierras de pan, y que en aquella comarca no se auia hallado otro como aquel, ni sabian que lo uviese en otra parte. Parecia cierto muy conforme la rrelacion de estos honbres con la naturaleza aparente y mostruosa forma de este exquisito animal, mas produzido en las escondidas cauernas de la tierra que participante del aire ó de las aguas de los lagos y rrios.
Juan Vilani en su Historia de Italia haze mención de un gran tenblor de tierra que sobreuino en su tienpo en muchas partes della y que entonces rrebentaron en algunas gruesos golpes de agua negra y hedienda, y que en el Mugelo, territorio fértil cerca de Florencia, por una de estas rroturas del suelo entre el agua salieron tres serpientes de quatro pies, de la grandeza de perros, que deuian de ser de la mesma calidad y forma del que aqui se a dicho.

(García de Silva y Figueroa "Comentarios", Tomo II, Libro VII, Capítulo II, pp. 339 – 343)

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